El regreso de lo análogo en pleno 2026
Existe una tendencia global a regresar a lo análogo, a lo tangible.
Y no, no es nostalgia barata.
Es, quizá, la respuesta al hastío digital.
Al hartazgo de una hiperconectividad que, al final, nos ha hecho sentir más desconectados que nunca.
Más que una añoranza, parece una necesidad:
Volver del abismo del vacío intangible a lo coleccionable, ¡a lo que sí se toca!
No sé si escribir esto tiene que ver con haber pasado los 40 y haber crecido coleccionando cassettes, discos, películas, libros y revistas, o con un enfado colectivo frente al flujo interminable de contenido, el cambio constante, la inmediatez, las lecturas en menos de tres segundos, las reproducciones dictadas por el algoritmo y los videos que ni siquiera terminamos.
Y es que no quiero sonar rancia, pero la neta, antes no consumíamos y desechábamos algo el mismo día. Hoy una rola es tendencia y mañana ya es parte del catálogo del olvido.
Antes, las modas nos duraban hasta una década,
y lo que elegíamos, lo hacíamos —creo— por gusto, por placer, por identidad.
Se coleccionaba, porque los tesoros se conservan.
Por estos días, en cambio, vivimos en el scroll infinito.
En el skip automático.
Y no es casualidad que algo esté cambiando y los datos generales lo confirman:
- Las ventas de vinilo siguen creciendo, y el coleccionismo se articula en bazares, ferias y listening party, donde la escucha activa marca la diferencia entre sumergirte en la música y el play de acompañamiento.
- Las cámaras analógicas y el revelado han vuelto a popularizarse, con nuevas opciones accesibles en el mercado.
- Los cassettes, CDs y libros físicos —que nunca se fueron del todo— están recuperando relevancia.
Y, aunque no parece ser un regreso absoluto al pasado ni que estas prácticas desplacen el consumo digital, podríamos pensar en que se esta equilibrando.
Si eres de lxs míxs y tuviste la suerte de no tirar todo en un arranque de “evolución digital”, corre, desempolva y vuelve a usarlo.
Y si no, no te preocupes:
siempre habrá románticxs coleccionistas
dispuestxs a compartir sus joyitas
por unas cuantas monedas.
Karina Torres
@karytorres.mx


