El estado más emblemático del país, el más pipirisnais, el más mexicano, el más de “gente bien”, el más familiar, el más de los mases del pinche mundo recibirá, por tercera ocasión, un mundial de fútbol. Este es un hecho histórico, sin duda, que pocas ciudades del planeta pueden presumir. Pero, así como presumimos ser la sede “más” mexicana, también debemos gritar a los cuatro vientos que:
Somos el primer lugar a nivel nacional en personas desaparecidas. Más de 15,000 seres humanos que nunca regresaron a sus hogares demuestran que somos punta de lanza en materia de “magia social” y carencia de autoridad, ¡Siempre al estilo Jalisco!
En nuestro precioso estado nos encanta la barbacoa, pero no al estilo Hidalgo; acá lo hacemos al puro estilo de la tierra del mariachi y el tequila. Por ello, ocupamos el primer lugar en fosas clandestinas. Así es: somos el estado con mayor número de sitios de inhumación ilegal y restos humanos exhumados del país.
Nos gusta ser top en todos los ámbitos. Por eso, casi el 90% de los habitantes de Guadalajara tiene una percepción de inseguridad en su día a día. De igual forma, la “cifra negra” de delitos que no se reportan o no se investigan está en niveles críticos.
Desde chicos nos han dicho que viajar educa, y en la última década el tapatío de barrio tradicional ha sido el vivo ejemplo de ello. Más de 110,000 personas se han tenido que desplazar de sus colonias hacia la periferia gracias a la gentrificación, lo que da como resultado el adiós a la identidad local para dar paso a lo efímero y a la alta especulación inmobiliaria.
Se dice por ahí que “tiempos pasados fueron mejores”, y aquí nos tomamos al pie de la letra las enseñanzas de nuestros antecesores. Gracias a ello, nuestra agua potable se parece a la del viejo Parque Alcalde: sucia y apestosa. Qué rico es bañarse oliendo a mierda, pero en una ciudad enchulada para recibir a los visitantes.
Y para rematar a gol y ganar el campeonato del mundo, tenemos un estado controlado por el crimen organizado en todas las esferas. Como dicen Las Manos de Filippi en su canción popularizada por Bersuit Vergarabat: “Son todos narcos y de los malos”.
En fin, nos esperan las sobras de un mundial en una ciudad maquillada pero podrida por dentro. Un mundial al que solo los ricos, extranjeros e influencers podrán asistir; un mundial desangelado en una ciudad llena de carencias, con obras inconclusas y con problemas realmente fuertes y reales. Un mundial que será la simulación de una Guadalajara utópica,


